La Policía rusa cierra ciudades y detiene a cientos de personas en manifestaciones

La Prensa

Moscú, Rusia.

La Policía rusa detuvo a cientos de personas y bloqueó el centro de varias ciudades en una nueva jornada de manifestaciones en toda Rusia para reclamar la liberación del opositor Alexéi Navalni.

Según la organización OVD-Info, especializada en el seguimiento de manifestaciones, se produjeron más de 1.

000 detenciones en todo el país.

El mayor número de arrestos se produjo en Moscú (142), seguido de Vladivostok (113), en el otro extremo del país, Novosibirsk (93) y Krasnoyarsk (91), en Siberia.

Estas nuevas movilizaciones tienen lugar tras las protestas del sábado pasado, que congregaron a decenas de miles de rusos y se saldaron con más de 4,000 detenciones y la apertura de unos 20 procedimientos penales.

Este domingo, en el centro de Moscú y San Petersburgo, fueron desplegados numerosos policías y miembros de la Guardia Nacional, constataron periodistas de la AFP.

Lea: Expertos de la OMS visitan mercado de Wuhan donde hubo primer brote de coronavirus»¡Putin es un ladrón!», «¡Libertad!», gritaban decenas de manifestantes cruzando el centro de la capital rusa, donde el lugar de la protesta fue cambiado en el último momento ante las restricciones policiales que limitaban el acceso a varias calles del centro.

Las estaciones del metro también fueron cerradas, en una medida poco frecuente en la ciudad.

La comparecencia de Navalni ante los jueces está prevista la próxima semana.

El opositor es objeto de múltiples procedimientos judiciales desde su regreso a Rusia el 17 de enero.

Estima que se deben a motivos políticos.

Según su abogada, el activista anticorrupción se expone a «unos dos años y medio» de prisión por violar las condiciones de una condena condicional de tres años y medio de cárcel, que data de 2014.

La justicia rusa impuso el viernes arresto domiciliario a la mayoría de sus aliados, incluido su hermano Oleg y la opositora Liubov Sóbol, dos días después de una serie de registros contra, entre otros, el domicilio de su esposa Yulia y los locales de su organización, el Fondo de Lucha contra la Corrupción.

«No tengáis miedo»En el otro extremo oriental del país, en Vladivostok, Andréi, un manifestante de 25 años, lamentó que hubiera poca gente movilizada, unas decenas de personas, porque «las fuerzas antidisturbios bloquearon» el centro de la ciudad.

En Novosibirsk, la tercera aglomeración de Rusia, el medio independiente Taiga estimó en más de 5.

000 las personas que se manifestaron, en una de las protestas antigubernamentales más importantes de estos últimos años.

«La gente siente rabia por lo que pasa y porque diputados y militantes de oposición fueron detenidos esta semana», afirmó a la AFP Khelga Pirogova, una representante local de una coalición pro-Navalni.

Además: Diez muertos y 25 heridos al caer un autobús por un puente en Cuba La fiscalía y la policía afirmaron que los manifestantes podrían ser procesados por «disturbios masivos» si las marchas degeneraban en violencia.

El regulador de telecomunicaciones ruso Roskomnadzor anunció que sancionaría a las redes sociales por permitir mensajes que incitan, según el ente, a los menores a manifestarse.

A pesar de las presiones, el jueves Navalni volvió a llamar a los rusos a echarse a la calle.

«No tengáis miedo», escribió en una carta publicada en su blog.

«La mayoría está de nuestra parte.

Vayamos a despertarla».

Las protestas también están alimentadas por la difusión de una investigación del opositor que acusa al presidente Vladimir Putin de beneficiarse de un opulento «palacio» valorado en más de 1.

000 millones de euros (1.

200 millones de dólares) a orillas del mar Negro.

La grabación se vio más de 100 millones de veces en la plataforma YouTube.

Vladimir Putin ha desmentido las acusaciones, destinadas –dijo– a «lavar el cerebro» de los rusos, mientras que la televisión pública rusa transmitió imágenes que muestran la residencia todavía en construcción, lejos del lujo descrito por el opositor.

El sábado el millonario Arkadi Rotenberg, un allegado de Putin (fue su antiguo compañero de judo) sometido a sanciones occidentales, afirmó que él era el propietario de la residencia y aseguró que está construyendo un hotel.

Alexéi Navalni, un activista anticorrupción y enemigo del Kremlin de 44 años, volvió a Rusia el 17 de enero después de meses de convalecencia en Alemania por un presunto envenenamiento, del que responsabiliza a Putin y a los servicios de seguridad rusos.

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