Riesgo en las carreteras de Intibucá: red vial primaria al borde del colapso

A pesar de ser un departamento que cuenta con accesos estratégicos hacia el centro y el occidente del país, Intibucá se enfrenta a un desafío que obstaculiza su desarrollo: el estado lamentable de sus carreteras.

Pese al encanto de Intibucá, el crecimiento comercial y su importancia en la industria y el turismo, todas las vías principales se encuentran en mal estado debido a la falta de mantenimiento. La ciudad de La Esperanza, cabecera departamental de Intibucá y epicentro del movimiento comercial y productivo de la zona, se conecta con Siguatepeque a través de la carretera RN-22, la cual presenta hundimientos y baches que dificultan el tránsito.

Pobladores de la zona reconocen en esa vía, la principal, ya que es por donde se abastece de materia prima, se mueve la producción agrícola y se accede a suministros indispensables.

Asimismo, la conexión de La Esperanza con Marcala, La Paz, también se ve afectada por baches, pero su estado general es regular. Sin embargo, la carretera que conecta La Esperanza con el occidente, a través de la carretera CA-11, es la que se encuentra en peor estado.

En muchos tramos el asfalto está prácticamente ausente, lo que representa un grave riesgo para los conductores y limita el flujo de personas y mercancías hacia esta región.

Un tramo especialmente problemático se encuentra entre San Juan, Intibucá y Yamaranguila, donde aproximadamente 37 kilómetros de carretera son prácticamente intransitables debido a enormes agujeros y baches.

Los conductores se ven obligados a arriesgar sus vidas, ya que además del mal estado de la vía, se encuentran con pendientes y curvas muy peligrosas. A pesar de la relativamente corta distancia entre los municipios de San Juan y Yamaranguila, que abarca solo 37 kilómetros, los conductores necesitan más de una hora para recorrer ese tramo debido a las pésimas condiciones de la carretera.

“Es peligrosa esta carretera, yo hago tres viajes a la semana por trabajo de Gracias a La Esperanza, y no veo que la arreglen”, dijo el conductor Carlos Sagastume.

Esta situación es un obstáculo significativo para el desarrollo de Intibucá. Además de dificultar el transporte de personas y bienes, el mal estado de las carreteras limita el acceso a servicios básicos como salud y educación, así como a oportunidades económicas y turísticas. Los habitantes de Intibucá y las autoridades locales han manifestado su preocupación por esta situación y han hecho un llamado a las autoridades gubernamentales para que tomen medidas urgentes.

El mejoramiento y mantenimiento de las carreteras en el departamento de Intibucá no solo beneficiaría a la población local, sino que también contribuiría al desarrollo económico y turístico de la región, así como a la conexión con otras partes del país. Se considera fundamental que se destinen recursos y se implementen programas de mantenimiento adecuados para garantizar la seguridad y la accesibilidad en las vías de Intibucá. Solo a través de una inversión sostenida en infraestructura vial se podrá impulsar el desarrollo integral de esta hermosa región de Honduras.

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