Tres veces aplazado: inicio de juicio contra JOH se posterga una vez más

Casi dos años después de llegar extraditado a Nueva York, el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, se sentará a partir del martes 20 de febrero en el banquillo de la justicia estadounidense que lo acusa de narcotráfico, tráfico, y posesión de armas, cargos que podrían suponerle cadena perpetua.

Ana García de Hernández, exprimera dama de la nación, anunció este sábado que el juicio por narcotráfico contra su esposo, que estaba previsto para el próximo lunes 12 de febrero, fue pospuesto para el martes 20 de este mismo mes.

“El juicio contra mi esposo Juan Orlando Hernández se acaba de aplazar hasta el 20 de febrero. Juan Orlando es inocente, pronto volverá”, publicó García en su cuenta oficial de X (antes Twitter).

El juicio contra el expresidente ha sido aplazado en tres ocasiones. En primera instancia estaba previsto para el 18 de septiembre de 2023, luego fue pospuesto para el 5 de febrero, antes de esa fecha, el juez Kevin Castel lo reprogramó para el 12 de febrero.

Sin embargo, este sábado (10 de febrero), a tan solo 48 horas para que arrancara el inédito juicio, el mismo fue postergado nuevamente y la fecha definida es para el martes 20 de febrero, dentro de 10 días.

Hernández, de 55 años, quien hasta ahora ha clamado su inocencia, será juzgado en solitario en el tribunal federal sur de Manhattan después de que dos coacusados, el exjefe de la policía hondureña Juan Carlos “Tigre” Bonilla y el expolicía Mauricio Hernández se declararon en los últimos días culpables de narcotráfico.

La fiscalía estadounidense acusa a Hernández, cuyo mandato se extendió de 2014 a 2022, de participar y proteger a una red que envió más de 500 toneladas de cocaína a Estados Unidos entre 2004 y 2022.

A cambio, habría recibido “millones de dólares” de los cárteles de la droga, entre ellos del narcotraficante mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos.

El dinero de la droga le sirvió para enriquecerse y “financiar su campaña política y cometer fraude electoral” en los comicios presidenciales de 2013 y 2017, asegura la acusación.

De ser hallado culpable de los tres cargos que le imputa la fiscalía, podría ser condenado a cadena perpetua más 30 años, como su hermano Tony Hernández y su colaborador Geovanny Fuentes, quienes participaron en la misma red.

Fiel colaborador del gobierno del republicano Donald Trump (2017-2021), JOH, acrónimo de su nombre con el que es conocido en Honduras, llegó a jactarse de los elogios de Washington por la labor de su gobierno en la incautación de drogas y en la lucha contra el crimen organizado.

“Detenía a personas que no tenían vínculos con él, pero protegía a otras”, afirma el exagente de la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, Mikel Vigil.

El año pasado, el exsecretario de Seguridad Nacional de México, Genaro García Luna, el funcionario de mayor rango mexicano en sentarse en un banquillo en Estados Unidos, fue declarado culpable de narcotráfico, entre otros cargos, por un tribunal neoyorquino. El próximo 1 de marzo está previsto el anuncio de su condena.

Implacables, las autoridades pretenden “desbaratar todo el ecosistema de las redes de tráfico de droga que dañan a los estadounidenses”.

Aplazado en tres ocasiones, el juicio empieza el lunes con la selección de los miembros del jurado que sellarán la suerte de JOH, en un juicio que genera gran expectación en su país y entre la comunidad hondureña neoyorquina, que cuenta con un grupo de activos detractores del exmandatario.

El abogado Renato Stabile, que se incorporó a la defensa de Hernández hace dos semanas para ayudar al titular Raymond Colon, con problemas de salud, pidió esta semana al juez un nuevo aplazamiento alegando falta de tiempo para estudiar el voluminoso material inculpatorio. También solicitó la selección del jurado a través de un cuestionario para garantizar la imparcialidad. El juez instructor Kevin Castel denegó el jueves ambos pedidos.

Detenido en el Centro Metropolitano de Brooklyn, la defensa ha deplorado las condiciones de detención del expresidente, que asistirá al juicio vestido de traje y corbata.

Despojados de visado, ni su esposa ni sus hijos podrán arroparlo en la sala del tribunal del sur de Manhattan.

“Nadie está por encima de la ley”, dice Josette Altmann, secretaria general de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) con sede en Costa Rica, que cree que este caso puede ser un “recordatorio para líderes de todo el espectro geopolítico” de las repercusiones legales, pero sobre todo de “reputación” que “conlleva la participación en conductas indebidas”.

JOH también tiene pendiente otro juicio en Honduras por fraude y lavado de activos.

Desde 2014, Honduras ha extraditado a Estados Unidos a 38 personas acusadas de narcotráfico, donde ya han sido condenados, además de Tony Hernández y Geovanny Fuentes, Fabio Lobo, hijo del expresidente Porfirio Lobo (2010-2014), a 24 años de cárcel, y el exdiputado Fredy Renán Nájera, a 30 años.

De ser hallado culpable, Hernández seguiría la estela de otros exmandatarios latinoamericanos condenados en Estados Unidos, como el panameño Antonio Manuel Noriega, en 1992, y el guatemalteco Alfonso Portillo, en 2014.

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