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“Yo me quiero morir. Yo me voy a colgar con mi suéter”

La Prensa

Redacción.

“Voy a declarar que todo lo que voy a hablar ahorita está en todas mis declaraciones, desde el domingo hasta hoy que fue el último contacto que tuve con la Agencia Técnica de Investigación Criminal”, comenzó diciendo la noche de este jueves el doctor Edgar José Velásquez Orellana al programa Conclusiones de CNN.

Velásquez es testigo clave en el caso de Keyla Martínez, joven que falleció por asfixia mecánica según el Ministerio Público.

“El sábado 06 de febrero, a eso de las nueve de la noche fuimos interceptados por dos patrullas policiales.

Ellos me hacen la señal de que pare.

Hago caso.

Me solicitan mis documentos.

Yo entrego mi carnet de médico y mi licencia de conducir y los documentos del automóvil en que me conduzco”.

Luego de la revisión de los papeles, de acuerdo al relato del médico, le preguntaron si sabía que estaban en toque de queda.

“Contesté que sí y que por lo tanto ya iba para mi casa.

El oficial a cargo me refirió unas palabras que en realidad yo no le hice caso.

No le puse atención.

Y él preguntó me vas a dejar hablando solo.

Inmediatamente nos dio la orden de que nos bajáramos del auto”.

De acuerdo al médico, tras que se bajaron del auto los agentes abrieron las cuatro puertas del auto y también la del baúl.

“Yo les pregunté de que por qué me abrían mi carro.

No llevo nada.

No estoy haciendo nada.

Que por qué hacían eso.

El oficial dio la orden de que me colocaran las esposas.

Y eso me molestó un poco porque me estaban tratando de una manera de la cual nunca había tenido una experiencia de este tipo.

Les reclamé de que por qué hacían eso.

Yo no soy ningún criminal”.

“Él me dijo que qué me creía, que quién era yo para hacer ese tipo de comentarios.

Dio la orden de que me subieran junto con Keyla a paila de la patrulla policial, y dio la orden de que un oficial se llevara mi automóvil para la posta”.

“Eran como las once y media.

Sólo a mí me esposaron.

Todavía les decía, somos uniformados.

Nos debemos de cuidar.

Ustedes me cuidan afuera.

El día que lleguen a un hospital yo los voy a cuidar.

No deben de hacer este tipo de cosas.

No estamos haciendo nada para que me traten de esta manera”.

“Recuerdo que les mencioné de que me estaban lastimando, entonces ellos me preguntaron que si alguien me había golpeado, yo les digo no, pero es que las esposas me van a dejar hematomas en las manos cuando me las quiten”.

“Keyla, durante todo el camino en la paila del carro trató de tranquilizarme, ella me decía, Edgar, doctor, tranquilícese, no discuta con ellos, lo están molestando.

Escúcheme a mí.

Ella me trató de calmar durante todo el transcurso que llegamos a la posta policial”.

Una vez que entraron a la posta policial, el medico contó que los llevaron hacia una persona para que les apuntaran sus datos personales.

“Habíamos tres o cuatro personas en ese momento.

A Keyla fueron mujeres policiales las que le tomaron los datos, y a mí los oficiales hombres.

Quiero explicar de que en ningún momento me dejaron colocar mi mascarilla cuando me bajaron del vehículo y tampoco me quitaron las esposas.

En la toma de datos me quitaron mis objetos personales”.

Después agrega que los agentes lo sacaron y lo hicieron identificar su auto.

Y añade que seguía insistiendo que no hicieran eso, que él no era ningún criminal.

“Me dijeron que la universidad pasó por vos y no vos por la universidad.

Al momento de firmar las fichas fue cuando me quitaron las esposas.

Tras tomar los datos a Keyla, las mujeres policías se la llevaron para la celda”.

Luego lo llevaron a él.

Les dieron celdas contiguas.

En la primera estaba Keyla.

“Ellas estaba parada, sujeta de los barrotes, estaba sola, estaba llorando.

Y estaba diciendo que ella no había hecho nada.

Que por qué la estaban encerrando.

Que la sacaran.

Luego a mí me meten a la celda”.

Keyla Martínez y Edgar José Velásquez Orellana eran amigos.

El galeno expuso que en la celda que lo metieron había diez personas.

“Antes de entrar a la celda solicité en tres ocasiones que me dejaran hacer una llamada.

Después de llenarme mis datos me leyeron mis derechos.

Uno de ellos decía que tenía derecho a una llamada.

Yo se los solicité y no me dejaron”.

Una vez en la celda, Edgar afirma que estaba oscuro.

“Yo jamás había tenido este tipo de experiencias.

Uno al entrar a la celda no sabe qué se va a encontrar.

Las personas que estuvieron conmigo en esa noche trágica eran humildes, trabajadoras”, se refiere a los otros que se hallaban en la celda cuando él entró.

“Personas que venían saliendo de sus trabajos después de las nueve, y que fueron llevadas a la celda por estar fuera del horario del toque de queda”.

Edgar Velásquez asevera que estando próximas las celdas de ambos podían escucharse, pero no verse y que él la animaba diciéndole que ya en la mañana estarían afuera y que lo sucedido sería solamente una anécdota para reírse con los amigos, pero que ella lloraba, y que los demás que estaban con él en la celda intentaban darle ánimos.

Añade que trascurridos unos 25 minutos lo sacaron de la celda y le tomaron una fotografía.

Tras esto volvió a la celda y fue cuando Keyla pidió ir al baño y fue llevada por una mujer policía.

“Ella lloraba y pedía que la sacaran”.

“Yo le solicité que me cantara, ella cantaba muy bien.

Estuvimos tratando de calmarla y de hablar.

De repente ella dijo yo me quiero morir.

Yo me voy a colgar con mi suéter.

Yo le dije no diga eso.

Las palabras tienen poder.

Vamos a salir de acá, tranquila.

No diga esas cosas.

Como a los tres o cinco minutos de haber dicho eso no nos volvió a contestar.

Luego comenzamos a gritar.

Aproximadamente a los diez minutos llegó un policía con una linterna e iluminó la celda de Keyla y se fue rápidamente hacia atrás y trajo cuatro personas.

Abrieron la celda de Keyla y la sacaron a peso, una persona en cada extremidad.

Keyla iba inconsciente.

Yo solicité que por favor me dejaran tomarle los signos vitales, que yo era médico, que me dejaran revisarla, hicieron caso omiso, no me escucharon y se fueron”.

“Después alguien regresó y tomó una fotografía y se volvió a ir.

Yo pensé que a Keyla se la habían llevado para un hospital y que estaba en lugar mejor que el de nosotros.

Nunca me imaginé ninguna tragedia.

Se la llevaron y a las seis de la mañana llegó el subcomandante responsable de la posta policial y preguntó quién era el doctor, yo me identifiqué y preguntó si de casualidad tenía la tarjeta de identidad, yo respondí que sí y respondí que para qué la quería y dijo que tenía que hacer una declaración”.

“Pregunté de qué, y me dijo su amiga está muerta.

No puedo explicar lo que se siente en ese momento”.

Edgar Velásquez concluyó diciendo que a las siete de la mañana lo sacaron de la celda y le dijeron que ya quedaba en libertad.

Posteriormente pidió una llamada y habló con su padre para que lo fuera a recoger.

Un video corto, en el que el médico y Keyla fueron detenidos se hizo viral en las últimas horas.

“Los responsables deben ir a la cárcel»: irma lópez, apoderada legal Los apoderados legales de la familia de Keyla Martínez piden que se hagan bien las investigaciones para que los culpables sean encarcelados.

Irma López, apoderada legal de la familia Rodríguez, expresó que “en manos de policías le quitaron la vida, cuando la llevaron a la emergencia del hospital ella ya no tenía signos vitales, tenía golpes en su cuerpo, ya había sido estrangulada, la policía ya la había matado”.

López dijo que horas después del suceso que los familiares llegaron a la posta policial a pedir las pertenencias personales de Keyla, pero la sede ya estaba resguardada con gran cantidad de uniformados.

“La Fiscalía del Ministerio Público de Turno, en el momento oportuno no preservó la escena del crimen que en ese caso era la posta policial, el fiscal tenía que actuar desde que los médicos le dicen la condición en que está el cadáver”, señaló la defensora legal.

La abogada manifestó que gracias a Dios y a la presión del pueblo de Intibucá, el Ministerio Público asignó dos fiscales con alta experiencia en materia de violación de derechos humanos.

“Vamos a llegar hasta los últimos elementos de investigación, estos policías están siendo requeridos y así debe ser con todos los que estuvieron esa noche de turno se les debe practicar pruebas científicas, una investigación amplia, no correr con un requerimiento fiscal para que después dicten un sobreseimiento por parte de los juzgados, queremos auto de formal procesamiento”.

López aseguró que llevarán a los responsables a la cárcel, no culpan a toda la Policía Nacional, por lo que piden individualizar el caso.

Norma Rodríguez, madre de Keyla Martínez, contó que su hija prestaba servicios de salud a muchas familias del pueblo.

“Ella respetaba a las autoridades y es increíble cómo terminó muerta en manos de quienes deberían protegerla, pero su muerte no quedará impune, pediremos ayuda a organizaciones internacionales y Derechos Humanos, la muerte de mi hija tiene que sentar un precedente”.

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